Enfoscado, revoque y enlucido





Las paredes y tabiques, tanto exteriores como interiores, pueden dejarse tal como quedan después de su construcción —obra vista— o bien revestirse, ya sea con fines de protección o decorativos o de ambos a la vez.

Actualmente se emplea una gran diversidad de materiales para el revestimiento de paramentos: chapas de piedra natural y artificial, cerámica, vidrio, etc. Nos corresponde estudiar aquí los conocidos con la denominación general de guarnecidos.

GUARNECIDOS

Se trata del recubrimiento de paredes y tabiques que se realiza con una capa de mortero o yeso. Este recubrimiento tiene como finalidad proteger al paramento contra los agentes atmosféricos, proporcionar a la pared o tabique un mejor acabado o bien prepararlos para poder aplicar pintura en perfectas condiciones o cualquier material de revestimiento que precise una perfecta superficie de agarre.

Materiales utilizados

El material para el guarnecido de exteriores acostumbra ser el mortero de cal hidráulica o el mortero de cemento portland. También se hacen combinaciones con una capa gruesa de mortero de cal o bastardo (cal-cemento) y otra fina de mortero de cemento portland.

Para interiores, el material más utilizado es el yeso amasado.

Enfoscado, revoque y enlucido

enfoscadoEn líneas generales, un guarnecido completo consta de tres fases correspondientes a la aplicación de:

1. Una primera capa de 1 a 2 cm de espesor, generalmente en

exteriores de mortero de arena gruesa, y que tiene como principal misión regularizar las diferencias de la superficie a guarnecer; je conoce con el nombre de enfoscado.

2. Una segunda capa que suele tener de 0,5 a 1 cm de espesor

y que se llama revoque o revoco; por lo general, es, en exteriores, de un mortero de mejor calidad que el enfoscado.

3. Una tercera y última capa; ésta es delgada y corresponde al

acabado del revestimiento. Se tiende sobre el revoco y se alisa. Recibe por nombre enlucido.

Nos referimos, como ya hemos indicado, a un guarnecido que merece ser considerado como completo. Ahora bien, muy corrientemente no se estima necesario aplicar las tres capas, y el revestimiento se simplifica realizando tan sólo el enfoscado, o bien el enfoscado y el revoque, o este último y el enlucido, según el aspecto que se quiere dar al paramento.

Enfoscado

Ya hemos dicho que la principal finalidad del enfoscado de paredes es nivelar las diferencias superficiales de la fábrica que se va a guarnecer.

La ejecución de este trabajo se lleva a cabo algo toscamente, lanzando y extendiendo el mortero con la paleta o palustre. Posteriormente se procede a igualar la tongada por medio de una regla de canto que se corre sobre la misma.

Un guarnecido de calidad requiere que el paramento sea reglado; es decir, que previamente se hayan dispuesto unas maestras que sirvan de guía para la igualación del enfoscado.

Ejecución de las maestras

Se empieza por marcar varios puntos tiento, los cuales señalarán el espesor que ha de tener el enfoscado. A tal fin se utiliza una cuerda sujeta a dos clavos, tensada horizontalmente a lo largo del paramento y separada de éste una distancia igual al antes citado espesor.

Entre la cuerda y el paramento se arrojan pelladas de mortero a una distancia de unos 60 cm entre sí, y siempre limitadas por el nivel señalado por la cuerda. Sobre ellas se coloca la plomada para marcar otras a plomo, con igual saliente.

Después, en cada una de las filas de tientos se fija verticalmente una regla de plano, sosteniéndola por medio de clavos. Esta regla dejará, como es lógico, un espacio, el cual se rellenará con mortero; éste se arroja con fuerza por uno y otro lado de la regla. Con la ayuda de la llana se quita seguidamente el material adherido a los cantos de la regla, con el objeto de poder despegar ésta con facilidad.

Una vez la masa haya endurecido quedarán formadas unas fajas verticales que servirán de guía para el enfoscado; dichas fajas son las llamadas maestras.

En exteriores, para la realización de maestras, se sustituye corrientemente la regla por una cuerda.

Ejecución del enfoscado

La primera operación que se hace al proceder al enfoscado propiamente dicho es mojar la pared o tabique de que se trate. A continuación se arrojan pelladas de mortero con la paleta, que, rápidamente se extienden con la misma herramienta. Antes de que el mortero empiece a endurecerse, se corre la superficie obtenida con una regla de canto guiada por las maestras, igualando y alisando la tongada de mortero echado.

Si el enfoscado es con argamasa de yeso —paramentos interiores—, la regla se corre de arriba hacia abajo, mientras que, por el contrario, cuando es con- mortero de cal se corre de abajo hacia arriba.

Conviene advertir que las maestras de los extremos no se dispondrán nunca en la misma esquina, sino algo separadas de las paredes, de forma que permitan el movimiento de la regla al alisar las pelladas del enfoscado.

En los enfoscados de mortero de cal hidráulica, las dosificaciones más recomendables son las de 1:2,5 a 1:3,5. En los de cemento o bastardo se utilizarán las dosificaciones corrientes.

Enfoscado a buena vista

Se dice que el enfoscado se realiza a buena vista cuando se prescinde de maestras, fiando la ejecución de la superficie plana a la habilidad del operario. Es el procedimiento más frecuentemente utilizado por resultar más económico, pero ya hemos indicado que para un trabajo de buena calidad hay que recurrir a la realización de maestras

Revoque

Aunque teóricamente esta operación consiste en extender una segunda capa de mortero de unos 0,5 a 1 cm de espesor sobre el enfoscado por medio de regla o reglón, la realidad es que, en la práctica, la mayoría de las veces el enfoscado y revoque se realizan simultáneamente.

Ahora bien: puede interesar un posterior enlucido y para preparar la superficie se efectúa un fratasado.

Se empieza por mojar abundantemente el revoco con una escobilla antes de haber fraguado, para tan pronto como haya adquirido cierta consistencia, pasar el fratás con rápidos movimientos de remolino, describiendo arcos de círculo con el brazo extendido, a fin de conseguir una superficie completamente lisa y uniforme. Se facilita la operación salpicando, durante ella, con agua el paramento de modo que siempre se halle mojado.

Enlucido

Consiste el enlucido en dar sobre el revoque una tercera capa de grano mucho más fino y perfectamente alisada.

El material, mortero o yeso, se alisa con la llana en forma análoga a la descrita para el fratasado. Esta operación debe realizarse con mucho cuidado, tanto si el enlucido tiene que recibir encima pintura como si ha de quedar al aire. A veces, para un mejor alisado, la llana se recubre con un fieltro.

Los ángulos entrantes deben realizarse con limpieza, utilizando al efecto una plantilla, por lo general, de madera bien cepillada. Las aristas se ejecutan situando un listón que sobresalga por los bordes laterales uno o dos centímetros del espesor que deba alcanzar la totalidad del guarnecido.

El mortero más utilizado para enlucidos exteriores es el de cemento portland de 1:2, aun cuando puede ser también el mortero bastardo de cal e incluso el mortero de cal hidráulica. En los paramentos interiores se emplea yeso blanco de reciente cochura y que haya sido sometido a un buen molido.

Revoques no enlucidos

El guarnecido puede acabarse con un revoque distinto al fratasado y enlucido que acabamos de describir. Examinaremos a continuación algunos de los diferentes tipos de estos revoques no enlucidos.

Revoque rústico o granuloso. — En este tipo se busca conseguir el efecto contrario de una superficie lisa. Para ello se utiliza un mortero fluido en cuya masa irán mezcladas arenas más o menos gruesas, gravillas, pequeñas piedras e incluso chinas. El mortero se lanza con paleta y la distancia a que se actúe influirá también en las irregularidades de la superficie que se desea obtener.

El mortero más recomendable es el bastardo de cal en la proporción de una parte de cal, una de cemento portland y seis de arena. Suelen aplicarse dos capas. La segunda se dará cuando la primera se halle bien seca, pero antes de lanzarla se humedece dicha superficie. En todos los casos se aconseja que esta capa se tienda en el paramento en una operación continua, para que no aparezcan juntas ni desigualdades.

Revoque salpicado o a la tirolesa. — El mortero es de grano algo más fino y menos fluido que el de los revoques de tipo rústico. Se lanza con una escoba de fibra dura, convenientemente recortada. La escoba se empapa en el mortero y se golpea el mango mediante movimientos bruscos, pero, al mismo tiempo, precisos, contra una regla que se mantiene próxima al paramento.

Por lo general, son necesarias dos o tres manos, aplicándose cada una cuando el mortero de la anterior haya fraguado. Las manos se realizarán dando, en cada una, una dirección distinta a la proyección de la escoba para compensar los posibles defectos que se originen en el reparto de la masa.

Para simplificar este sistema y, al mismo tiempo, dar una mayor regularidad al tendido con la perfección del acabado y el ahorro de material que ello supone, se utilizan máquinas proyectoras de revoco que se denominan tirolesas.

Revoque rascado o raspado. — Se trata de un revoque lanzado con la paleta y alisado con la llana, que al comenzar a endurecerse se rasca o cepilla con unos peines de alambre, madera o chapa de hierro. Con el cepillado saltan algunos granos de arena, lo cual hace que el revoque quede más vistoso.

Terminado el rascado conviene pasar una escoba de cerdas duras por encima del revoque con el fin de limpiar la superficie y arrastrar los granos de arena que hayan podido quedar sueltos.

Revoque imitación sillería. — Este se realiza de la siguiente forma:

1.  Se realiza el enfoscado de unos 1,5 cm de espesor con mortero bastardo.

2.  Encima del enfoscado se tiende una capa de mortero formada con agua clara y una mezcla de piedra triturada y aglomerante de diferentes colores. Puede hacerse también con cemento portland y se obtendrá la imitación de un tono grisáceo, o con cemento griffi y se conseguirá un color blanco.

3.  Durante los días que siguen se mantendrá la humedad, mojando con frecuencia la superficie revocada hasta que el mortero haya endurecido, lo que ocurrirá poco más o menos a la semana siguiente. Entonces se efectúa un despiece rayando la superficie con una cuchilla o el canto de la paleta.

Revoque a pistola

Se trata de una innovación de la técnica del revoque. El mortero se lanza a presión, por medio de un equipo inyector de aire comprimido o equivalente, que recoge la carga del depósito para proyectarla en el punto deseado mediante un adecuado pulverizado de la masa.

Una de las principales ventajas es la de proporcionar un guarnecido mucho más compacto, hasta el punto de que este revoque se considera varias veces más aislante que el corriente.

El procedimiento es recomendable para recubrir grandes superficies.

Guarnecidos sobre hierro

Para efectuar guarnecidos sobre superficies de hierro debe tenerse en cuenta que el mortero de portland se adhiere bien, cosa que no ocurre con el de cal. De todas formas es muy recomendable recubrir previamente la superficie metálica con algún medio que facilite la adherencia, por ejemplo, una tela metálica o una malla de alambre galvanizado.

No deben efectuarse en ninguna ocasión guarnecidos de yeso sobre superficies metálicas, pues el yeso las oxidaría.

ESTUCOS

El estuco es un revestimiento que se realiza en paramentos con el fin de imitar la cantería o el mármol. Debe aplicarse forzosamente encima de un enfoscado o revoque que ya esté completamente seco.

Por lo general, los estucos se utilizan para exteriores, si bien en ocasiones también tienen aplicación en interiores, sobre todo en aquellos lugares en que se teme la acción del agua aunque sólo sean salpicaduras, como cuartos de baños, duchas y aseos en general.

Hay dos tipos principales de estucos que obedecen a técnicas constructivas diferentes. Son el estuco en frío y el estuco en caliente. En el primero hay que distinguir el estuco corriente en frío y el estuco de yeso frío.

Estuco corriente en frío

Se realiza sobre un enfoscado o revoque preferentemente de cal (de leña) que se halle bien seco.

La pasta del estuco corriente se hace con cal grasa, lo más blanca posible y bien tamizada, agregando arena de mármol de buena calidad y de grano fino de dimensiones bastante regulares. La dosificación práctica acostumbra ser de 100 kg de arena de mármol por cada 160 kg de cal.

Este tipo de estucado se realiza extendiendo primeramente la pasta por mediación del fratás encima de la superficie revocada y ya seca. A continuación se efectúa un enlucido que constará de dos a tres manos de una delgada capa dispuesta con la ayuda de la paleta, apretando fuertemente para comprimir la masa. A tal objeto, se describirán arcos de círculo, en movimientos rápidos y precisos, primero con el fratás y después con la paleta.

Estuco de yeso en frío

Es una variante del anterior, del cual se diferencia esencialmente, por sustituir la cal por yeso de la mejor calidad. Tiene principal aplicación en la imitación del mármol.

La pasta se forma diluyendo en agua de cola, el yeso y los colorantes que deben dar a la pasta la tinta fundamental del mármol que se va a imitar. La proporción de agua de cola es de 200 litros por m3 de yeso.

Aparte se preparan pastas de distintas coloraciones, que servirán para formar las veteaduras del mármol.

La pasta principal se extiende por medio de la llana sobre el paramento que debe estar revocado y bien seco. A continuación, se extienden, una al lado de otra, las pastas que deben formar las veteaduras.

Una vez haya endurecido la pasta extendida, se pulimenta la superficie obtenida con piedra pómez. Esta operación se realiza bañando constantemente dicha superficie con una esponja mojada y repasando las oquedades que hayan podido quedar, las cuales se rellenarán con pasta de yeso del mismo color.

Seguidamente, se aplican varias manos de lechada de yeso, muy diluida, con una espátula larga y fina. Por último se pule con un pedazo de hematites (piedra sanguínea).

Este sistema es de una realización más complicada que el anteriormente explicado y se necesita práctica y habilidad para una adecuada distribución de la pasta de las veteaduras y para realizar el acabado.

Estuco de cal en caliente

Se prepara la pasta con cal grasa y arena de mármol en igual forma a la que hemos descrito para el estuco en frío. Con el fratás se extienden dos capas sucesivas y a continuación se enlucen con la paleta, alisando y frotando con fuerza varias veces. Sobre estas dos capas se extenderá una tercera, de pasta de mármol más fino que el utilizado anteriormente.

Cuando la pasta extendida se halla algo seca, se procede a su bruñido, pasando varias veces por su superficie y presionando la plancha de estucador, que se hallará bien caliente, tantas veces como sea necesario para que la superficie de estuco quede brillante.

Debe tenerse en cuenta que la fase última del estucado en caliente, o sea el planchar el estuco o pasar el hierro, como se acostumbra a decir, puede repetirse siempre que la superficie bruñida por primera vez no haya secado del todo.

Recomendaciones para la realización de estucos

Para la realización de estucos es conveniente observar los siguientes puntos:

1. Las superficies a estucar conviene que no se revoquen con

cal hidráulica, sino con cal grasa.

2. La pasta del estuco no debe estar formada nunca ni con cal

hidráulica ni con arena de mar; se utilizarán la cal grasa y la

arena de mármol indicadas.

3. En el estuco en caliente debe hacerse siempre un buen doble

bruñido.

4. Cuando los estucos presentan grietas éstas serán debidas a insuficiencia de polvo o arena de mármol en la pasta.

ESGRAFIADO

El esgrafiado es una modalidad del estuco que se conoce también con los nombres de estuco raspado y estuco al Tirol o a la tirolesa.

Consiste en extender sobre la superficie a revestir dos capas superpuestas de estuco, cada una de color diferente. La de abajo constituirá el enfoscado y deberá ser de tono más oscuro que la de arriba, o viceversa. Se recomienda un mortero de cal apagada, bien tamizada y arena limpia.

La capa superior se corta por los puntos que indique la plantilla, previamente dispuesta de acuerdo con el dibujo elegido. Se utiliza un instrumento de acero muy cortante, llamado grafio. Con él se va rayando el mortero siguiendo la plantilla, hasta llegar al interior de la primera capa, que destacará intensamente por el contraste de color.

Corrientemente, los trabajos de esgrafiado, así como los de estucado, cuando son de cierta importancia no corren a cargo de la empresa constructora de obras, sino de empresas especializadas en estos trabajos, las cuales pueden realizarlo más perfectamente y con menos coste.



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